Umbral del Cambio

El daño de las Creencias

Los virus mentales se forman a partir de creencias, mapas mentales, declaraciones, afirmaciones, opiniones a través del tiempo, influenciados por las personas en nuestro entorno. Y la mayoría de las veces estos virus mentales son perjudiciales para lograr nuestros sueños y encontrar el verdadero propósito en nuestra vida.

Un virus mental es un pensamiento repetitivo que entorpece mi desarrollo personal y mis propósitos.

Un ejemplo de un episodio metafórico que se ha tergiversado a través del tiempo y la religión lo ha utilizado para fomentar el temor y el miedo en las personas que lo escuchan. Este virus mental de manera inocente ha logrado expandirse por todo el mundo donde se predica una religión. Los divulgadores religiosos no se han cerciorado exactamente de los hechos donde se contó la metáfora para extraer el mensaje correcto.

La Las creencias religiosas son más fuertes porque van respaldadas por la fe en un superior. Y el poder religioso ha sabido aprovechar esta situación para tenernos sometidos, sabiendo que el poder religioso en sus comienzos de la era cristiana acaparaba el poder económico y por tal motivo inculcaba en el pueblo la pobreza, con el fin de que no tuvieran las condiciones económicas de sublevarse.

Durante mucho tiempo me la pase preguntándome si el camello de verdad pasaba por el ojo de una aguja, cuando Jesús le dijo al joven rico que es más fácil que pase el camello por el ojo de una aguja que un rico vaya al cielo. Creia imposible ir al cielo, si tenía dinero, si me volvía rico, conscientemente deseaba ser rico, pero inconscientemente me saboteaba porque los ricos no van al cielo.

Quizás dirás… eres un tonto esto no se toma literal. El cerebro no sabe distinguir entre realidad o fantasía. La lección era que no debía tener riqueza porque no iba al cielo y prefería ir al cielo, entonces debía vivir en la pobreza para ganar el cielo.

El cerebro toma las cosas al pie de la letra. Sin embargo, decía el pasaje: “es más fácil” Ese es más fácil, suponía que si era cierto que el camello podía entrar por el ojo de una aguja, pero mi percepción de ver un ojo tan pequeño de una aguja y un camello tan grande, decía esto es imposible y seguía con la duda.

Pero un dia encontré la respuesta a mi pregunta y aclaré mi duda. Llegué a la conclusión que Jesus tenia razón: “Cuando dijo es mas fácil…” si dijo es más fácil quería decir que si era posible… pero… como? Veamos.

Una de las maneras para poder interpretar los hermosos pasajes bíblicos es conocer el contexto social, cultural y religioso donde se expusieron. «Es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos».

Por cuarenta años creí que era imposible que un camello entrara por el ojo de una aguja. ¡Eso era un verdadero camello! Perdón, era imposible. Así creía también que era imposible que un rico entrara en el reino de los cielos. De manera inconsciente no anhelaba la riqueza, quería ir al cielo.

Hay que entender el contexto social donde el maestro enseñaba los principios de las bienaventuranzas, el fin era brindar una mejor calidad de vida a sus oyentes con sus prédicas. El mensaje es el mismo, pero la época es muy diferente, dos mil años después, el mensaje se tergiversó. Las diferencias culturales, sociales y políticas de un tiempo a otro cambian en su contexto; sin embargo las circunstancias se condicionan poderosamente de acuerdo a las creencias de cada época.

Solo voy a hacer un esbozo donde se desarrolló la vida de Jesús, con el fin de interpretar el texto arriba descrito, «Es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos». Jesús nació y vivió en una pequeña región al oriente de Roma, llamada Galilea. En aquel tiempo Galilea era un Reino Vasallo de Roma, que estaba gobernado por uno de los hijos de Herodes el Grande, llamado Antipas. Era una región próspera, pero sometida a enormes presiones, desde el punto de vista económico y social, y como tal, tenía una especial relación con Jerusalén, la ciudad santa, donde se encontraba el templo al que los judíos acudían en peregrinación para dar culto a Dios. Jerusalén fue una ciudad muy importante en la vida de Jesús, porque fue allí donde murió¹.

El pueblo judío, era sometido por el poder Romano, que ejercía su dominio a través del procurador o gobernador. Las autoridades Romanas exigían tributos personales y territoriales para el Cesar y aportes en especie para el mantenimiento de las tropas.

En aquel entonces algunos ricos poderosos eran tiranos, confabulados con el imperio Romano, algunos se enriquecían mediante el cobro de impuestos, utilizando la fuerza, sometiendo al pueblo y siendo deshonestos, esta era una de las injusticias que Jesús rechaza tajantemente; sin embargo, Jesús constantemente visitaba a las personas adineradas, correctas y justas, hablaba con ellos, incluso les entregaba el mensaje cara a cara.

En una ocasión Jesús vio la intención de uno de los ricos opresores y conocía de donde había obtenido su riqueza y le hizo la siguiente sentencia:

«Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos”».

Por los siguientes dos mil años se ha enredado este mensaje o se ha entregado equivocadamente, como lo decía anteriormente, debe entenderse el contexto social de la época para lanzar un juicio apriori y decodificar el mensaje.

Para explicarlo de la mejor manera. Las ciudades antiguas de la época de Jesús y siglos anteriores, construían murallas a su alrededor para protegerse de los pueblo enemigos y de los ladrones. Las murallas eran tan grandes que era imposible pasarlas por encima.

También se construía una puerta grande, donde permitía entrar y salir a sus habitantes y los mercaderes con las caravanas de camellos. Estas puertas se cerraban, una vez llegara la noche. Los mercaderes arribaban tarde, debido a las largas jornadas de camino de una ciudad a otra y no era muy seguro quedarse fuera a merced de ladrones y del frio, por tal motivo, en las ciudades construían una puerta lateral pequeña, a la altura de un hombre, el dintel era en forma de triángulo, a estas puertas les llamaban agujas.

Cuando llegaban los mercaderes ingresaban por esta puerta, debían descargar los camellos, despojarlos de las mercancías que traían y luego hacer el proceso de hacer arrodillar al camello y empujarlo para que entrara. La dificultad era grande, y entre varios hombres lograban que el camello pasara por la puerta pequeña llamada aguja.

Por los siguientes dos mil años se ha enredado este mensaje o se ha entregado equivocadamente, como lo decía anteriormente, debe entenderse el contexto social de la época para lanzar un juicio apriori y decodificar el mensaje.

Durante siglos hemos hecho la imagen mental de una aguja convencional de coser con su ojillo y mentalmente hacemos una comparación del camello con la aguja y verdaderamente, llegamos a la conclusión que es imposible, que un camello tan grande pase por un ojo tan diminuto y aquí asociamos la dificultad o imposibilidad que el rico llegue al cielo.

Este virus mental ha contagiado todas las generaciones, por más de dos mil años sin conocer el verdadero origen de la situación. Jesús en su inteligencia infinita y conocedor de que el mensaje es más poderoso cuando se llega a la persona en los tres canales, visual, auditiva y sensorial, optaba por utilizar metáforas o parábolas. Utilizaba situaciones, eventos, sucesos del momento para dar sus enseñanzas.

Muchas veces nosotros, tomamos como verdad o creencia, algo que no hemos comprobado si sucede o puede suceder, nos adelantamos a los hechos y hacemos un prejuicio o un juicio previo y más si viene en un contexto religioso, el anclaje es más poderoso.

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